El texto nos cuenta la ambición ciega de un hombre: el campesino Pahom insatisfecho.
Pahom pierde la perspectiva de que la utilidad de la tierra es permitirle vivir bien. En un principio la tierra
es un medio para alcanzar esa meta, más tarde se invierten los papeles, y poseer más y más se convierte en
la meta, se vuelve esclavo de su propia ambición.
Y cuando planeó comprar todas las tierras pensó: “venderé las tierras más áridas, o las dejaré para los cam-
pesinos, pero yo escogeré la mejor y la trabajaré”. Olvidó de donde venía, cuales eran sus orígenes, y que
alguna vez alguien le vendió tierra en buenas condiciones y le prestaron semillas y dinero.
Si lo trasladamos a la actualidad, podemos apreciar la avaricia de los empresarios de la construcción, de
los señores de las inmobiliarias, que pensaron acumular más y más riqueza por un bien, hecho de ladrillo
y cemento, pero que lo único que han hecho es exprimir un negocio hasta agotarlo.
Al final una última reflexión, deseamos tener tantas cosas materiales, considerándonos infelices si no las tenemos,
descuidando incluso nuestra salud ¿y todo para qué? Si al morir no nos llevamos nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario